viernes, 22 de diciembre de 2006

Ojalá

Es un hecho que quienes han escuchado a Silvio Rodríguez, conocen Ojalá, para muchos, la mejor canción de Silvio. Ojalá, compuesta en 1969 por el trovador cubano, es una de las canciones más difundidas de la nueva trova cubana, junto con Unicornio, también de Silvio, y Yolanda, de Pablo Milanés.

La mayoría de la gente que conoce la canción, y algo de Silvio, y el contenido político y social de muchas de sus canciones, dan por hecho que Ojalá está dedicada a Fidel Castro, algunos opinan que está inspirada en Pinochet,. La verdad es muy distinta.

Ojalá fue compuesta, como ya dije, en 1969, cuando Pinochet aún no daba el golpe de estado contra Chile. Sobre Fidel, aunque Silvio ha sido crítico del sistema político en Cuba, también es cierto que ha manifestado su apoyo a Fidel y a la Revolución. ¿Entonces?

Ojalá es una canción de desamor, nada más y nada menos. El propio Silvio Rodríguez lo ha dicho en más de una ocasión. En Cuba hay una canción de amor por excelencia, Yolanda, de Pablo Milanés, y una canción de desamor, Ojalá. Silvio ha dedicado varias de sus canciones a Emilia, su novia de la adolescencia. Te doy una canción, Ojalá y Emilia, entre otras.

“No vean en la canción cosas que no digo, es una canción de amor, nada más”

A continuación la letra completa de tan hermosa canción, y luego, un video de Silvio cantando Ojalá.

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.



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